Josefa “La relladra” nacida en la primera década de siglo XX fue la cuarta de las hijas de Natividad y Rosalino. Desde muy joven la pusieron a trabajar de sirvienta en una casa de una familia “con posibles”, aprendió a cocinar y planchar mientras cuidaba de los mayores de esa familia.
Su nieto Joaquín Verdú nos relata en primera persona la historia del apodo familiar, la del abuelo de Josefica “La relladra”, que parece ser poseía carro y burro. Tal como cuenta la historia, parece que el burro era obstinado y reacio a arrancar y siempre el abuelo, cuyo nombre nunca pregunté y ahora nadie recuerda, arengaba a la bestia con un sonoro “arre burro relladre pilotes”, para ponerlo en marcha. El tío “relladre” se ganó así su apodo. No sé cuántos hijos tuvo, al menos sé que uno de ellos fue niña y le pusieron de nombre Natividad Sánchez y por apodo ”La relladra”. Natividad se esposó con Rosalino Zaragoza, guardamarenco y salinero de profesión. La pareja tuvo 7 hijos; 6 hembras y un varón. El peculiar nombre Rosalino no se perdió.Se casó con Joaquín García, joven que como casi todos los del pueblo probó la mar pero que básicamente fue agricultor- jornalero.
Josefa, mujer de familia humilde trabajó en y para su casa desde que se casó salvo un periodo tras la guerra civil donde fue la cocinera y panadera para el personal que trabajaba en El Raso donde su marido fue contratado como guardián por el terrateniente Joaquín Chapaprieta. El matrimonio, con el dinero que ganó durante ese tiempo, se acabó de construir su casa en el pueblo y compraron una pequeña parcela junto al Río, en la partida de los Frailes, arrendando otras tierras. Allí plantaban todo el año cosecha, lo que daba el tiempo, así como ñoras, las cuales seleccionaban, secaban y formaban en ristras para la venta.Era una mujer de su tiempo: madre, cocinera, sabía bordar, hacer ganchillo, coser, vender el sobrante de la cosecha en la puerta de su casa…, en fin, una persona de carácter amable y pequeña de estatura…pero muy grande.